Cine

Los Límites del Control, de Jim Jarmusch (Opinión)

 El que cree que es más grande que los demás, merece ir al cementerio. Ahí verá lo que la vida es en verdad, si no más que un pedazo de terreno. La vida no vale nada. 

Un misterioso hombre se encuentra con otros dos en un aeropuerto y estos le dan una serie de instrucciones que debe cumplir al pie de la letra para poder encontrarse con su contacto. Tras su conversación, se dirige a un hotel de Madrid a esperar recibir más instrucciones. El misterioso hombre siempre va bien trajeado, es de pocas palabras, le encanta el arte y la música y practica ejercicios de relajación mientras cada día que pasa, espera sentado en una cafetería de barrio mientras toma dos cafés expresos en dos tazas separadas. Hasta que su contacto da acto de presencia. Intercambian palabras y una caja de cerillas, con más instrucciones, para así poder cumplir una misión que desconocemos y que sólo descubriremos de qué se trata si le acompañamos en su viaje.

Jim Jarmusch en mi opinión me parece un poco repetitivo en su forma de crear personajes. Sus últimas películas siempre han tenido un carácter un tanto pesimista, pero en cambio sus historias me parecen muy curiosas. Simplemente con realizar un vistazo rápido a sus últimas películas daremos cuenta de ello: En “Ghost Dog, el Camino del Samurai”, Forest Whitaker interpreta, bajo el código antiguo de los samurai, a un asesino a sueldo en la época actual; en “Flores Rotas”, Bill Murray interpreta a un soltero casanova conocido también como Don Juan, que descubre que tiene un hijo cuando recibe una carta de uno de sus muchos amores pasados. Y en “Los Límites del Control”, el misterioso hombre interpretado por Isaach de Bankolé (ha trabajado mayoritariamente como secundario o en series de televisión) emprende un viaje a través de unos variopintos personajes que gracias a sus peculiares conversaciones sobre la vida, las artes y el conocimiento, conseguirá cumplir con su auténtico objetivo, uno que va más allá de las riquezas y el poder y que sólo comprenderemos si llegamos al final del metraje.

En esas conversaciones reside el auténtico interés de la película: Una cinéfila de las películas clásicas (Tilda Swinton), un músico (Luis Tosar), un bohemio (John Hurt) o una científica serán algunos de los personajes que nuestro hombre sin nombre se encontrará durante su viaje. Sus diálogos, aunque cortos, son de los más curioso y acompañado de sus interpretaciones pienso que son lo más valioso de la película porque pienso que consiguen hacer debatir al espectador tras su escucha. Sus personajes hablan de valores muy subjetivos de la vida más allá de lo que en sí parece y que a veces nos avergüenza hablar de ello, como si nos costara mucho decir lo que pensamos por temor a decir algo que otros creen que es una locura.

En cambio nuestro protagonista apenas tiene alguna línea de diálogo, porque al contrario que sus encuentros, su expresión se basa principalmente en la corporal y sus miradas, su forma de andar y el cuidado a todo lo que hace, es capaz de transmitir al espectador la personalidad de su personaje. Algo que pocos actores, incluso de renombre, consiguen hacer hoy día en sus películas.

Rodada principalmente en Madrid y Sevilla, uno de los puntos que más me han llamado la atención es la forma de rodar de su director. En ocasiones, parece que más que una película estemos viendo un cortometraje porque carece de complejas ambientaciones o decorados, ya que las escenas no necesitan de ello al tratarse de una historia en la cual predomina el diálogo, sea en la terraza de un bar como en la habitación de una casa. Todo hecho de manera muy simple.

En general, una película que discretamente pasó por nuestro país y no es de las mejores que haya visto. Las anteriores fueron un poco más interesantes. Pero sí la recomiendo por un motivo y es que su argumento y la moraleja que contiene es de un alto valor que para muchos, quizás parezca algo absurdo y utópico, pero si son personas capaces de ver más allá de lo que sus ojos ven, no les será difícil comprender la misión especial, que sólo un hombre de esa clase puede ser capaz de llevar a cabo.

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1 reply »

  1. Estoy de acuerdo, las conversaciones son el matriz de este film en cuanto a sacar algo de lo que hablar tras la película, aunque no serían nada sin ese contexto que crea Jarmusch.
    No la recomendaría como primera toma de contacto con este director, ya que para sacarle el jugo a esta película hay que coger cierta familiaridad antes con el autor.

    Te dejo mi crítica sobre la peli: http://millionmilesofmusic.blogspot.com/2009/10/los-limites-del-control-2009.html

    Un saludo! 🙂

    Me gusta

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