Economía

Interviene el Rey

La Casa del Rey ha emitido un comunicado, tras el encuentro con el secretario general de la UGT, Cándido Gómez y el de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, en el que manifiesta que Don Juan Carlos ha intensificado sus contactos con agentes sociales y políticos “dadas las graves consecuencias de la crisis económica en nuestro país, especialmente en términos de destrucción de empleo”. La víspera, don Juan Carlos se reunió con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, para disponer de información de primera mano de las últimas medidas del Gobierno.

Hasta aquí la noticia que ha provocado toda suerte de comentarios a favor y en contra de que Don Juan Carlos intervenga en este entierro, nunca mejor dicho lo de entierro, si entendemos por tal, la agónica situación de nuestra economía y la incapacidad que tienen nuestros dirigentes de encontrar un brote verde por pequeño que sea. Bien pues resulta, que no a todos les ha parecido bien ni correcto que lo haga. El Gobierno, con la soga al cuello, ha recogido la noticia con júbilo no disimulado tanto estos contactos del Rey como el llamamiento que hizo la víspera a buscar “grandes acuerdos” que permitan “recuperar juntos, cuanto antes, el crecimiento fuerte y duradero”. Y a otros partidos en su conjunto como a políticos a titulo personal no les ha hecho ninguna gracia que Don Juan Carlos haya mantenido tales contactos. Parece bastante claro que la decisión de empezar esa ronda de contactos con agentes políticos y sociales es un mandato, un deseo o una petición del Presidente Zapatero, vista la imposibilidad de alcanzar un gran pacto económico de Estado con el PP.

¿Está Don Juan Carlos legitimado para realizar esos contactos? Yo diría que sí, y lo explico. La Constitución Española en los artículos 56 a 65 le asigna a la Monarquía, para el cumplimiento de su misión de simbolización y representación del Estado, una serie de funciones, entre otras, la de arbitraje y moderación del funcionamiento de las Instituciones. Qué mejor que un árbitro para calmar las revueltas aguas y poner de acuerdo a quién no lo quiere estar. Porque nuestra economía está muy mal, eso ya todos lo sabemos, pero ¿acaso no estará peor dentro de dos años cuando se celebren las próximas elecciones generales? Y ¿qué ganará el próximo presidente elegido? ¿Qué gobernará y administrará? Miseria y más miseria. Vayamos pues a lo positivo, “arrimemos el hombro” y lo que haya que arrimar y dejemos a Don Juan Carlos contactar con quién desee. En definitiva es un ciudadano más y como tal tiene el derecho y el deber de hacer cuanto esté en su mano para defender los intereses de su país. Le duela, le incomode o le perjudique electoralmente a quién sea.

Categorías:Economía, España

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2 replies »

  1. Cierto Francisco. Nos esperan unos años muy difíciles. Pero a nuestros políticos parece como si sólo les interesara el rédito electoral que pueden ganar o perder. No nos merecemos esta clase política. España necesita un pacto económico para que la lejana recuperación de nuestra economía no lo sea tanto.
    Un cordial saludo

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