Cine

El Hombre Lobo (The Wolfman), de Joe Johnston (Crítica)

¿Se acuerdan de aquella película protagonizada por Rick Moranis en la que por accidente sus hijos son encogidos o aquella en la que un juego de mesa muy peculiar llamado Jumanji cambió la vida de Robin Williams y su família? Pues hace poco se estrenó en los cines de nuestro país el último trabajo de su director en el que esta vez intenta, dejando a un lado el género familiar o juvenil al que mayormente nos tenía acostumbrados, para adentrarse en el género del terror con un remake moderno del clásico en blanco y negro de 1941 del mismo título para revivir y mostrar a las nuevas generaciones la figura del Hombre Lobo que tan famoso hizo los estudios Universal en su época en que criaturas como Frankenstein, La Momia o Drácula eran bien conocidas por el público. Son grandes personajes famosos de la historia del cine y que, desgraciadamente, no han sido respetadas como se merecen en estos últimos años insertándolos en películas como Val Helsing con Frankenstein o Blade en el caso del conocido chupasangre. Por eso, el director Joe Johnston y el protagonista de la historia, Benicio del Toro, éste también muy apasionado del personaje licántropo, quisieron rescatar el mítico clásico de una forma moderna para el público pero respetando la historia original, a fín de hacer una película sobre el personaje a gusto de los aficionados a los clásico del terror y serie B y sobretodo para aquellos que desconocieran la criatura que se esconde tras un aullido bajo la luna llena.

Tras recibir la noticia de la desaparición de su hermano, Lawrence Talbot regresa a su hogar de la infancia junto a su distanciado padre para investigar lo ocurrido en el pueblo de Blackmoor y averiguar qué le sucedió. Durante su investigación, ayudado por la prometida de éste, descubre que una criatura salvaje es el autor de su desaparición, una bestia que nunca habían visto antes y que todas las noches de luna llena, sólo deja destrucción y sangre a su paso. Es cuando Talbot descubre que una antigua maldición convierte a los humanos heridos por la bestia en lobos, las noches en que la luna se muestra en todo su esplendor.

Joe Johnston anteriormente dedicó su afición por el cine como director de efectos visuales y especiales antes de ponerse detrás de las cámaras y rodar Cariño, he encogido a los niños, su primera película como director. Ayudado por Rick Baker, un artista en efectos especiales de criaturas muy reconocido en el género del terror y fantástico, el aspecto visual y creativo es lo más notable de la película por conseguir crear una muy buena ambientación en la Inglaterra victoriana más oscura, lo que combinado con el arduo trabajo de maquillaje para el personaje de hombre lobo en Benicio del Toro, mezclando trabajo muy artesanal con efectos por ordenador para las escenas más complicadas, se nota la muy buena intención de todo el equipo por querer hacer una película de género como las que se hacían años atrás, con ese toque gamberro y desenfadado e incluso en ocasiones, un tanto violento. La parte negativa en cambio, es la própia dirección de Johnston. en su forma de narrarnos la historia. La película por desgracia, desconociendo si de forma intencionada o no, abusa demasiado del efecto “susto fácil” ya que en vez de usar un ritmo más o menos lineal de forma que nos permita adentrarnos en la psicología del personaje de Benicio del Toro a través de su transformación hacia la bestia que lleva dentro, que en sí es el núcleo principal de la película, Johnston se dedica mayoritariamente a abusar de escenas para conseguir asustar al espectador con sueños y fantasías que sufre el protagonista para representar esa oscuridad que crece en su interior. Este tipo de escenas acaban siendo tan excesivas que la película se vuelve totalmente previsible en ese aspecto y haciendo caer en picado el concepto de terror por los suelos.

La parte interpretativa, algunos mejor que otros, son bastante convincentes ya que sus actuaciones parecen ser bastante intencionadas para darles el toque a lo serie B que el director desea impregnar. Aunque hay que decir que a pesar de contar con grandes actores como Benicio del Toro o Anthony Hopkins en el papel de padre del protagonista, ninguno de los dos será recordado por esta película ya que sus interpretaciones dejan un poco que desear. La elección de Del Toro, para el papel,  sí la considero muy acertada, físicamente hablando, por tener una mirada muy peculiar para los momentos más licántropos de su personaje, creando el lobo usando pelaje de Yak y maquillaje para cubrir su cuerpo dando forma a cabeza y extremidades y también de piernas protésicas para conseguir una mayor altura ya que los efectos digitales se han usado para escenas concretas como cuando corre o salta para mostrarnos con fluidez y de forma creíble, los movimientos más arriesgados. En mi opinión, el premio a la mejor interpretación se la lleva Hugo Weaving (Matrix, El Señor de los Anillos), en su papel de Abberline, un policía enviado desde Scotland Yard para dar caza a la bestia y acabar con los asesinatos en serie que asolan el pueblo (haciendo con ello un guiño a la figura real del mismo nombre que dedicó su esfuerzo policial en dar caza a ‘Jack el destripador’) que perseguirá sin descanso a su enemigo hasta el final, desconociendo la peligrosidad a la que puede llegar su adversario.

Entretenida pero decepcionante en algunos aspectos, El Hombre Lobo no es si no un mero entretenimiento palomitero que a diferencia de las películas comerciales destinadas al gran público, en esta ocasión sus autores han querido hacerlo de forma lo más artesanal posible y respetando a un icono del cine de terror que se había dejado de lado demasiado tiempo atrás con una historia de amor y miedos personales que si bien funciona en lo que a argumento se refiere, su forma y ritmo de narración en ocasiones puede hacer que el espectador pierda interés por ella, incluyendo además la manera excesiva de explotar el terror de la película y su personaje con un exceso de sustos innecesarios haciendo caer en algo tan previsible que hace perder su tensión y factor sorpresa. Por suerte, ha de reconocerse que todo el equipo de producción ha hecho un gran trabajo visual e imaginativo.

Asi que ya lo saben, nunca miren atrás cuando la única luz en la oscuridad es la de la luna llena. Nunca se sabe que puede acecharnos…

Categorías:Cine, YouTube

Tagged as:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s