Política

La casta política y la golfa

Seis millones de desempleados. Un agujero de deuda desorbitado. Un sistema financiero casi quebrado. Un país poco industrializado. Un modelo dantesco de estado. Otro modelo, el educativo, enfangado. Un mercado de trabajo parado. Un sistema electoral burlado. Un bipartidismo pactado.  Unos electores defraudados. Un país engañado. Y me bastaría añadir un Aleluya y serviría como letra complementaria de la canción de Luis Eduardo Aute.

Pero dejémonos de canciones por que el asunto es grave. Hay un montón de cosas por arreglar, un gran trabajo que desarrollar. Y a estos hijos de la gran default, les importa un bledo, se la traen floja. Les da igual que el país se vaya al carajo, que sean recordados, de largo, como la peor clase política de la democracia. Porque como decía Butanito, “no están para servir sino para ser servidos”. Pero son otros tiempos José María y a estos les tendríamos que echar a patadas. Lo malo, o lo peor, es que luego vendrían los de la niña y tendríamos que aguantarlos al menos cuatro años. Son tal para cual. Pero se lo han montado bien. Eso hay que reconocérselo, ¡que jodíos! Lo que se insultan en público, lo que se vilipendian y lo amigos que son cuando no hay cámaras o micrófonos por medio.

¿Para qué han montado este tinglado del pacto?  Pues para seguir engañándonos, para seguir metiéndonosla doblá. No tienen ni idea de cómo salir del follón en el que nos han metido. Están agotados intelectualmente como agotado lo está el país económicamente.

Poneos a trabajar, a pactar de verdad, dejaros de gilipolleces y aunando esfuerzos, cediendo todos un poco, a lo mejor suena la flauta y esto se arregla un poco. Difícil está, muy complicado. Pero algo habrá que hacer. Debéis entender que os hemos elegido para que nos representéis con dignidad. Para que administréis con eficacia el dinero que os entregamos a través de nuestros impuestos. Y si puede ser, que consigáis mejores cotas de bienestar para vuestro pueblo. ¿Tan complicado es?

¿Qué no hacéis?  O ¿qué hacéis mal? Volviendo al inicio del artículo empecemos a desgranar el asunto.

No entra en mi cabeza, y no la tengo demasiado grande, que poco o nada se pueda hacer respecto al drama del desempleo. Y lo de poco va por los 420 euros asignados una vez agotada la prestación por desempleo.

¿Cuál es el problema para que hayamos llegado a los seis millones de desempleados? Bien, uno ya sabemos cuál es, la burbuja inmobiliaria que ha ocasionado el hundimiento del sector de la construcción, 800.00 parados. Asumiendo unas cifras de paro semejantes a la de los países de la Unión Europea, lo demás no habría sido difícil de arreglar si se hubieran hecho bien los deberes.  Si una empresa cierra por inviabilidad del negocio tiene una explicación lógica, no hay que olvidar que estamos en una economía de libre mercado y unas cierran al mismo tiempo que otras abren. Lo que no se entiende es que hayan cerrado empresas con unas ventas iguales o parecidas a las de antes de la crisis por falta de liquidez, de tesorería, de dinero. ¿Y a esas empresas viables económicamente, pero sin posibilidad de acceder al crédito de las entidades bancarias, no habría podido el Estado financiarlas con fondos ICO 100% desde el principio de la crisis?  Porque resulta que  los fondos ICO que se han puesto a disposición de las empresas, 50% financiado con dinero público y 50% a través de las entidades de crédito no han cumplido su objetivo, y no lo han cumplido por que el 50% que hubiera correspondido aportar a las entidades de crédito sólo ha llegado a las empresas con cuenta gotas. ¿Motivos? La desconfianza bancaria para prestar dinero.

Entonces no te compliques y en lugar de avalar y soltar miles de millones de euros a esas entidades de crédito, para presumiblemente salvarlas, financia a esas empresas que tienen dificultades para encontrar crédito. Lo irónico es que si cierra una empresa, uno o varios trabajadores van al desempleo,  algunos de estos trabajadores dejan de pagar su hipoteca o su préstamo a los bancos y estos vuelven a tener dificultades. Las tienen y graves. El sistema financiero no hubiera desaparecido en su totalidad, habrían quedado los grandes bancos y cajas y aquellos pocos que no se volvieron locos por el oro.

Luego está el modelo de estado que nos hemos dado. España se organiza en diecisiete Comunidades Autónomas más Ceuta y Melilla. Estupendo, empezamos a repartir la tarta en tantas porciones como Comunidades Autónomas hay y que cada uno se arregle como sepa y quiera. Pues resulta que el como quiera y sepa se ha convertido en el mayor despilfarro público conocido hasta ahora. Y es insostenible. El ansia de acaparar cuanto más dinero mejor nos ha llevado a ser el país con más funcionarios. Tres millones, más que Alemania y los Estados Unidos que tienen una población considerablemente mayor que la nuestra. Y quieren más tarta, más resulta que ya no queda. Y emitimos deuda y deuda, más deuda. Esto debería ser algo prioritario y urgente, pero al bipartidismo no le interesa, están viendo que nos vamos por el desagüe pero no han nacido para fontaneros.

Y la ley electoral, que favorece a los dos partidos mayoritarios pervirtiendo el sistema y favoreciendo a la corrupción. Y el sistema educativo y….

Otro día seguimos hablando de nuestros dos partidos mayoritarios, cada día más pequeños intelectualmente.

Mientras tanto entonemos otro Aleluya de Aute.

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