Política

Juicio a un juez

La peor justicia es aquella que no existe y existiendo está politizada.

El juez Baltasar Garzón se enfrenta a un juicio por un presunto delito de prevaricación, dictar a sabiendas una resolución injusta, al investigar sin ser competente las desapariciones durante el franquismo.

No se entiende que un juez pueda sentarse en el banquillo por querer investigar los crímenes del franquismo, máxime cuando ningún juez antes lo haya hecho a pesar de los años transcurridos.

Le sentarán en el banquillo, le juzgarán, puede que incluso le condenen. Aquellos que le acusan de dictar a sabiendas una resolución injusta estarán cometiendo el mismo presunto delito por el que le acusan.

El cerco a Baltasar Garzón parece venir de una decisión meditada, mascada con alevosía, no se entiende si no a que viene una tramitación forzada sin precedentes previos. Parece corresponder a una venganza pactada con anterioridad dándole trámite de urgencia.

Como decía Herbert George Wells “la indignación moral no es más que envidia con aureola”

La indignación moral de unos cuantos nostálgicos apoyados por la indignación moral del PP por el sumario del caso Gürtel que tanto daño les está haciendo.

Baltasar Garzón es un juez que cae bien al pueblo. Es uno de sus héroes. En estos tiempos tan huérfanos de héroes y tan lleno de villanos, el pueblo ha querido ver en él al héroe que con su constante trabajo va limpiando de sinvergüenzas, de corruptos, de terroristas etarras y terroristas de estado nuestras ciudades y pueblos.

La noticia ha transcendido nuestras fronteras e igual que aquí, parte de una prensa como el The Wall Street Jounal, defiende el procedimiento penal que el Tribunal Supremo ha abierto al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón del que escribe que su estrella se está empezando a apagar, y otros, como The New York Times, señala en un editorial titulado “Una injusticia en España” argumentando el  editorial que está a punto de ser suspendido de sus funciones por una causa que está “motivada políticamente”

Ambos periódicos señalan que si fuera condenado Baltasar Garzón quedaría inhabilitado durante 20 años.

Que desafortunadamente la justicia está influenciada políticamente es un hecho evidente. Que la Constitución de 1978 fue un logro importante es otro hecho evidente, Pero también es evidente que esa Constitución la redactaron sus señorías dejando poca cuerda y que cuando la tensan todo en ella rezuma política, por lo que tanto el poder ejecutivo como el legislativo y el judicial están impregnados hasta la médula de política. España es un país eminentemente político y no hay hueco, salvo reforma de la Constitución, para nada más que para la política. Todo está planeado, pensado, estructurado para que el único poder sea el que quisieron los padres de nuestra Constitución. El suyo propio.

Así que como resulta que hay políticos de signos y colores diferentes, surge la lucha por alcanzar todo el poder posible dentro del único estamento que debería ser apolítico, El Poder Judicial.

Entonces es cuando nos deleitan con los bochornosos espectáculos que a menudo vemos, y para muestra tenemos la decisión del Tribunal Constitucional a propósito del Estatut de Catalunya. Casi cuatro años y aún no han conseguido ponerse de acuerdo aunque sea mínimamente. Las posturas entre los magistrados siguen enfrentadas y parece casi imposible que llegue a verse un acuerdo. Y no hay acuerdo porque el Tribunal Constitucional está nombrado en su mayor parte por los políticos e igual que estos, aquellos también tienen su propia ideología política y una camiseta de diferente color debajo de sus togas.

Así que como todo en este país es política, el Tribunal Supremo tras la querella presentada por el colectivo Manos Limpias, integrado por personas con ideología próxima al partido Fuerza Nueva, admite a trámite la querella. Con posterioridad presentan querellas la asociación Libertad e Identidad y el partido Falange Española. La Fiscalía se manifiesta en contra y pide su archivo.

Curioso lo de estas organizaciones y curiosos y llamativos sus nombres.

¿Qué indicios ve el Tribunal para enjuiciar a Garzón?

El Supremo pone de manifiesto que tras una primera etapa de más de un año en la que Garzón no hizo otra cosa que proveer las denuncias que iba recibiendo, el 1 de febrero de 2008 la Fiscalía de la Audiencia Nacional emitió un informe en el que advertía que este tribunal no era el competente para investigar las desapariciones forzadas, que el delito de lesa humanidad consignado en las denuncias no estaba en vigor cuando se produjeron los hechos denunciados y que en todo caso sería aplicable la Ley de Amnistía de 1977. Sin resolver sobre su competencia, Garzón ordenó la práctica de distintas diligencias.

En un auto del 16 de octubre de 2008, en el que se refirió a los delitos denunciados como “crímenes contra las leyes y costumbres de la guerra y leyes de la humanidad”, ordenó pedir certificaciones de defunción de 35 personas “a los efectos de declarar la extinción de responsabilidad penal por fallecimiento”. Pero, paralelamente, acordó formar un grupo de expertos y de Policía Judicial y autorizó exhumaciones.

En menos de un mes, el 18 de noviembre, Garzón cerró las diligencias declarando extinguida la responsabilidad de varias personas, que ahora son ya 45, por haber fallecido. Entre ellos, aunque el auto no los cita, se encuentran los generales Franco, Mola o Queipo de Llano.

“En definitiva”, señala el Supremo, “la investigación se centró en delitos para los que el juzgado reconoce carecer de competencia material”. Además, “declara extinguidas unas responsabilidades penales por razón de fallecimientos, sucedidos notoriamente decenios antes de la incoación, de 45 personas, sobre cuyas acciones no se ha practicado actividad de investigación alguna”.

El 7 de abril, el magistrado del Supremo Luciano Varela decide transformar en un procedimiento abreviado las diligencias abiertas a Garzón por esta causa. La decisión de Varela supone pasar a la fase de preparación del juicio oral, lo que significa que Garzón se sentará en el banquillo siempre que alguna de las partes personadas presente escrito de acusación contra él.

El Alto Tribunal notifica una resolución en la que Varela deniega las pruebas que solicitó a última hora la defensa de Garzón y acuerda que se entregue una copia de las diligencias al fiscal y a las acusaciones personadas (Manos Limpias, Libertad e Identidad y Falange) para que, en su caso, soliciten la apertura del juicio oral.

A Baltasar Garzón no le pueden perdonar los del PP haber investigado el Caso Gürtel, ni le pueden perdonar algunos magistrados sus éxitos. El reconocimiento generalizado en todo el mundo de cómo debería ser un juez. A pesar que algunos lo consideren un juez estrella que lo único que busca es colmar su ego. Ha levantado polémicas, suscitado celos y envidias y ahora ha llegado la hora de la vendetta, la hora de arreglar algún asunto pendiente.

Juicio a un juez está siendo considerado por los descendientes de los asesinados y enterrados en fosas comunes durante el franquismo como una cruel burla a la historia.

Buenas noches y feliz día

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