Economía

La innovación; un imperativo empresarial

En mi último post publicado “El conocimiento en la empresa”,  recibí  un comentario de Manuel,  cuyo blog JavaRealMachine2.0 os recomiendo, en él Manuel decía que al menos en España eso no sucede.  Y coincido en que no sucede en la mayoría de las empresas, pero sí está sucediendo en algunas que hace tiempo se percataron que el mayor activo de su empresa son sus trabajadores y si éstos están motivados y dignamente remunerados los beneficios para la empresa y por ende para el empresario están más que garantizados. Lo que ocurre Manuel, es que el empresario español en general está aún en los setenta del siglo XX, y así nos va; a él, a su empresa y al país.

Y abundando en el tema, ya que estamos en un mes políticamente cerrado, exceptuando las intervenciones y declaraciones de José Blanco barruntando una subida de impuestos, y las noticias de rango superior duermen en alguna playa o en la montaña, voy a tratar hoy de mojarme más y concretar más mis recomendaciones, que seguiría a pies juntillas, si algún día llego a tener una empresa o dirigirla.

El nuevo sistema de trabajo que indicaba en el anterior post no va a liquidar todas las trazas de los antiguos. Pasará mucho tiempo, si es que sucede algún día, antes de que desaparezca la última empresa donde se explote al trabajador. Pero hay señales, puede que pequeñas aún, que hacen que este cambio se vislumbre tan necesario como oportuno.

Uno de los imperativos de hoy en día en la empresa es la innovación. En los tiempos que corren no hay participación en el mercado que esté segura, ni vida de producto que sea indefinida. No sólo en los sectores de la informática y las telecomunicaciones, sino en todo lo demás, desde las pólizas de seguros, hasta la atención sanitaria y las vacaciones low cost, la competencia arranca con lo que haga falta de empresas establecidas con el arma de la innovación, las compañías se marchitan y mueren a menos que puedan crear una corriente de nuevos productos interminables que además logren convencer al consumidor de la necesidad de su adquisición.

Pero los trabajadores libres tienden a ser más creativos que aquellos que trabajan en condiciones totalitarias de estrecha supervisión. Y esto es así y está demostrado porque la necesidad de innovación justifica la autonomía del trabajador.

También implica una relación de poder totalmente diferente entre empresario o directivo y empleado. Significa, para empezar que se debe tolerar el error inteligente. Multitud de malas ideas han de aflorar a la superficie y debatirse libremente a fin de dar con una sola que sea buena. Y ésta implica una nueva y liberadora inmunidad al miedo.

El miedo es el primer asesino de las ideas. El miedo al ridículo, al castigo o a la pérdida del empleo destruye la innovación.

La dirección de la mayoría de las empresas ven en la eliminación del error su principal tarea. La innovación, al contrario, exige el fracaso experimental para alcanzar el éxito, una situación diametralmente opuesta a cómo piensan la mayoría de nuestros empresarios y subraya la importancia del aprendizaje.

La innovación, en fin, promueve la difusión del régimen de trabajo avanzado.

Resulta notorio que no todos los empleados encajan bien en trabajos que exijan iniciativas, participación plena y compartir las responsabilidades. Tampoco todos los directivos pueden afrontar el trabajo de nuevo estilo propio de nuestros días. Pero, a medida que las unidades de trabajo se van haciendo menores y los niveles de instrucción superiores, se aprecia un notable aumento de la presión desde abajo. El resultado es un cambio fundamental en las relaciones de poder.

Buenas noches y feliz día

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11 replies »

  1. Hola, en primer lugar muchas gracias por recomendar mi blog.

    Lo segundo, efectivamente me equivoqué al generalizar, ya que no son todas las empresas (aunque sí la mayoría) las que tienen este problema.

    Te doy la razón a esta entrada, muchas veces quienes dirigen no facilitan que sus empleados participen con sus ideas en la empresa.

    Hay todavía una excesiva rigidez en la forma de relacionarse dentro de las empresas, donde existe un flujo desde los estratos superiores hacia los inferiores, pero no se ponen los medios para el paso inverso que es el que puede proporcionar a la empresa de muchas buenas ideas.

    También está el problema en la forma que se valora el fracaso de una idea innovadora, suponiendo muchas veces una mancha en el expediente de quien la promovió sin reconocerse debidamente el valor de ser capaz de lanzarse hacia una nueva dirección.

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  2. Hola, Almaes: Pasé a saludarte, a dejarte los cariños de esta amiga dominicana que tienes. Veo que cumples tu palabra y al fin llegaste y dejaste un comentario en una de mis entradas, mil gracias por ello.

    Un abrazo muy fuerte,

    Andri

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  3. De más está decir que el campo empresarial no es mi campo, pero no por ello dejo de leer tus posts que siempre me parecen más que interesantes.

    De alguna manera tu postura es filosófica y aplicable a cualquier orden.
    Una estructura piramidal que se sostiene con los de abajo que sólo parecen tener el ¨soporte¨ (pero no el ¨sustrato¨) como única función. La innovación siempre es resistida en estas estructuras porque, de alguna manera, no sólo provocan miedo sino que también ponen en blanco las falencias de las mismas.
    Un esquema transversal en el que los involucrados (sea del orden que sean) tiren y construyan para el mismo lado, es una discusión universal que nos enfrenta a los que buscamos lo igualitario con los que prefieren unos pocos que piensen y unos muchos que sólo sean funcionalmente obedientes a esos pensamientos…
    Una verdadera pena y un contundente escollo a vencer…

    Un beso alma…

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    • Gracias Leny por tu comentario. Efectivamente siempre que se emplea el intelecto de alguna manera estamos filosofando. Tú lo has entendido tan bien que podías sentar en un aula a todos esos empresarios que nunca ven más allá del resultado económico, para explicárselo y que lo entendieran. ¿Verdad que no es difícil? Sin embargo se complican con absurdas medidas, cada cuál más dispar e ineficiente, en lugar de dedicarse a las tres funciones fundamentales que debe tener en cuenta cualquier empresario. Un día las explicaré con más detalle:
      -Que la empresa tenga viabilidad suficiente en el corto plazo
      -Que sus trabajadores/as estén motivados y retribuidos convenientemente y
      -Que sus accionistas o sus dueños repartan dividendos/beneficios
      Una vez logrado lo anterior, viene todo lo demás, que no es menos importante pero no tan vital.
      Gracias de nuevo Leny, un beso muy grande

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  4. En verdad te admiro, tenés una claridad única para mostrar el mundo empresarial como así administrativo.
    Yo soy de la idea (será que siempre fui independiente), que no podría trabajar sino se me deja participar de ideas innovadoras, mejoras en la empresa, o bien señalar aquello que está trayendo falta de productividad en lo que me encontrara trabajando.
    No soporto a los que no permiten que los que están debajo en el rango de la empresa, piensen para el bien de la misma. Muchos empresarios se llevaron gandes sopresas dejando que alguna que otra idea inovadora y con decisiones sensatas sacaran a flote situaciones engorrosas, o bien sea más pragmático el desarrollo del trabajo.
    Excelente Posto, no soy una entendida, hablo solo con mi sentido común, perdonen si no es el adecuado.
    PD: ALMAES, GRACIAS POR PASAR POE LETRAS… HACE UN TIEMPITO PARA ENTRAR A LA RADIO LOS DOMINGOS DE 16 A 17HS DE ARGENTINA Y 21 A 22 HS DE ESPAÑA.. ME ENCANTARÍA VERTE =)

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    • Gracias Sil, para no ser entendida te ha quedado un comentario ole, ole y ole. Tu sentido común lo tienes muy desarrollado. A muchos dirigentes de la clase empresarial no le vendría tener un poco del que a ti te sobra.
      Y efectivamente ese es el mensaje que quise transmitir en el post, el cambio que tiene que haber en la empresa para que los que tienen ganas de trabajar participen con sus ideas e incluso decisiones para el bien de la empresa.
      Si estoy el domingo a esa hora cerca del ordenador entraré en el blog para escucharte en tu radio on line.
      Besos

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  5. Exten muchos tipos de empresas, así como de trabajadores y de empresarios. Tal vez se debería hablar atendiendo las diferencias existentes.
    Al lado del empresario cacique deberíamos poner al trabajador irresponsable, al que no le gusta pensar ni tomar decisiones. Tambien al poco productivo…I otras perlas más…Haberlos hailos.

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    • Gracias por tu comentario Pila, por supuesto que tienes razón, y así lo manifiesto en la última parte del post. “Resulta notorio que no todos los empleados encajan bien en trabajos que exijan iniciativas, participación plena y compartir las responsabilidades. Tampoco todos los directivos pueden afrontar el trabajo de nuevo estilo propio de nuestros días”
      Pero entiendo que si los hay, la mayor parte de culpa la tiene el empresario, él es el responsable, en definitiva, de que sus trabajadores sean productivos.
      Un cordial saludo

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