Economía

El quinto jinete

La crisis financiera mundial, dramatizada  con tan enormes vaivenes y marcada por el hundimiento de algunos de los mayores bancos e instituciones crediticias, fue el  exponente de que el  sistema se veía cada vez más impotente para controlar la situación. Los antiguos mecanismos de seguridad, diseñados con el fin de mantener la estabilidad financiera estaban tan obsoletos como los mecanismos reguladores encargados de velar por esa estabilidad que saltó por los aires ante la avaricia especulativa.

El resultado fue una montaña de capital que no dejaba de crecer y de estar disponible al instante en cualquier lugar. Pero esto, claro está, entrañaba un peligro; cuánto más flexible sea el sistema financiero y ayude a la financiación de cualquier proyecto, empresa o particular, mayor es la apuesta de acrecentar el riesgo de un colapso masivo.

Los barcos modernos se construyen con compartimentos estancos de tal manera que una fisura en una parte del casco no pueda inundar la totalidad de la nave y provocar un naufragio. La liberalización del capital, de tal manera que pueda fluir con toda libertad, es el equivalente a eliminar esos compartimentos en un superpetrolero. La economía mundial, tal como está estructurada, depende del sistema financiero y es esencial para el avance de cualquier economía al mismo tiempo que aumenta el peligro de que un grave colapso en un país se propague a otros. Esto lo hemos y lo estamos viviendo desde hace tres años y estamos comprobando sus catastrofistas consecuencias de pobreza y desempleo.

El caballero que montaba el caballo blanco, el jinete de la victoria de los Cuatro Jinetes de la Apocalipsis ha sido sustituido por el caballero que monta el caballo verde, el jinete de la deuda.

Ganarás el pan con el sudor de tu frente

Si en la Tierra, un lugar con tantos recursos naturales, estos se emplearan con inteligencia y eficacia y se pusieran a disposición del ser humano, la frase del encabezamiento no tendría ningún sentido. Sin embargo a algunos les ha valido, durante siglos, para esclavizarnos, someternos y convertirnos en meros espectadores de nuestro paso por ella, en vez de ser, los verdaderos protagonistas del transcurrir de nuestras vidas.

Alguien quiso que fuera así. Nosotros nos encontramos un mundo ya organizado pero imperfecto. Encasillados desde el inicio de nuestras vidas en una categoría de la que si alguien escapa es para colocarse al otro lado, en el lado oscuro, para vigilar nuestros actos y comportamientos.

Todo está pensado y organizado. Todo transcurre según sus deseos. Nada cambia si no es porque a ellos les conviene. Nacimos con unas reglas impuestas y sólo unos cuantos tuvieron la osadía de intentar cambiarlas para acabar trágicamente. Todos los demás nos hemos dado por vencidos sin ni siquiera intentarlo. Es en ese momento cuando el “ganarás el pan con el sudor de tu frente” toma verdadero sentido y nos hace esclavos y desiguales a ellos.  (Seguir leyendo)

Buenas noches y feliz día

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