Economía

Exige respeto

El pasado 17 de junio de 2010 se publicaba en el BOE el Real Decreto Ley de la nueva reforma laboral firmado por el Consejo de Ministros. El mencionado proyecto ha pasado el control parlamentario empeorando los derechos laborales de la clase trabajadora. La nueva reforma laboral supone un golpe sin precedentes a nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras desde la instauración de la democracia. Es una pieza más del giro político que el Gobierno ha dado en materia económica y social, que se inició con el recorte de 50.000 millones de euros, continuó con el plan de ajuste de congelación de las pensiones, rebaja salarial de los empleados públicos y 6.045 millones de euros de recorte en inversión pública. Unas medidas injustas y regresivas que tendrán continuidad como ya anunció el presidente del Gobierno durante el último debate sobre el Estado de la Nación, con la reforma del sistema público de pensiones que, entre otras cosas, pretende alargar la edad de jubilación a los 67 años con carácter obligatorio.

A grandes rasgos estos son los aspectos más regresivos de la nueva reforma laboral
  1. Amplia los colectivos de trabajadores a los que se puede despedir con una indemnización de 33 días por año trabajado en lugar de 45. A partir de ahora incluirá prácticamente a todos los trabajadores que sean contratados indefinidamente. De esos 33 días de indemnización por despido, 8 serán pagados por el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) con dinero público.
  2. Facilita la reducción o suspensión temporal del tiempo de trabajo por parte de las empresas, que podrán tramitar ERES temporales más fácilmente.
  3. Facilita el despido por causas objetivas, el contrato que tiene una indemnización de 20 días por año trabajado, ya que las empresas con “una situación económica negativa” podrán despedir individual o colectivamente a sus trabajadores de forma procedente con una indemnización de 20 días por año trabajado, de los cuales 8 los pagará el FOGASA  con dinero público. En este tipo de despidos por causas económicas el empresario debía acreditar que dichos despidos contribuirían a superar esa situación, pero ahora, la reforma establece que es suficiente algo tan ambiguo como que “se deduzca mínimamente la razonabilidad de la medida” Además, los defectos de forma en los despidos objetivos ya no implicarán como hasta ahora que se declaren nulos.
  4. Reduce el preaviso de 30 a 15 días, para los despidos colectivos y objetivos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción lo que significa que el trabajador despedido percibirá 15 días menos de sueldo.

Si cuesta tanto despedir, ya dará igual que un contrato se llame indefinido, pues será tan precario como uno temporal. La reforma, lejos de luchar contra la precariedad lo que hace es extenderla a cada vez más colectivos de trabajadores y trabajadoras. Al facilitar el despido, hace que a los trabajadores con trabajo les preocupe más no ser despedidos que las condiciones en las que trabajarán y a los parados que les preocupe más obtener un trabajo que las condiciones del contrato.

Con la legalización de las ETT’s en 1994, se legalizó el préstamo de trabajadores de una empresa a otra (práctica que hasta entonces era considerada un delito). Por su parte, consentir la maraña de subcontratas existente en este tipo de contrataciones sirve para enmascarar la cesión ilegal de trabajadores. Respecto a esto la actual reforma:

  • Amplía el ámbito de acción de las ETT’s, puesto que ahora podrán ceder trabajadores también dentro de la administración pública y el sector de la construcción. Además legaliza las agencias privadas de colocación con la intención de que sustituyan a los servicios públicos de empleo.
  • Da la posibilidad de que las empresas con problemas puedan saltarse los convenios colectivos y establecer salarios inferiores al establecido en el convenio.

Los trabajadores y trabajadoras ya hemos sufrido estos últimos años sucesivas subidas salvajes de los precios derivadas de la implantación del euro y de la especulación. La reforma, con esta medida, ahonda en la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Además hace inservible la negociación colectiva al posibilitar que las empresas pacten convenios y se modifiquen condiciones de trabajo sustanciales, bien colectivas, bien individuales: jornada, movilidad funcional, horarios, sistemas de turnos y sistemas de retribución, al día siguiente de pactarlos, dejando los mismos en papel mojado, a la vez que facilita a las empresas el no cumplimiento (cláusulas de descuelgue) de las subidas salariales.

Buenas noches y feliz día

Categorías:Economía, Social

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