Direccion de Empresas

La necesidad de un buen management

Peter Drucker, quizá el más conocido de entre los pensadores y autores modernos, escribió en Management (1977) sobre los orígenes de esta metodología empresarial cuyo objetivo es mejorar la eficiencia a través de la gestión sistemática de los procesos de negocio, que se deben modelar, automatizar, y optimizar de forma continua.

Para Drucker, rastrear los orígenes del management es como buscar dónde comienzan las raíces de una planta; cuando se cree haber llegado al final, encontramos una raicilla que ahonda todavía más. Desde el punto de vista práctico se entiende que hizo falta capacidad de gestión para levantar las pirámides o las torres de Babilonia, para organizar una horda de mongoles o para construir las flotas mercantes que cruzaban el Mediterráneo en la época grecorromana.Pero entonces no se hablaba de management o dirección de empresas como una disciplina independiente, como un tema digno de estudio. Unos tenían la capacidad y otros no. Pero aunque todavía fuese desconocida la palabra management, ésta existía. “Los grandes empresarios de que habla la historia, desde los Médicis de la Florencia renacentista y los fundadores del banco de Inglaterra a finales del siglo XVII hasta un personaje del siglo XX, como Thomas Watson, el fundador de IBM, todos tuvieron una teoría clara acerca de las actividades que informaban mediante todas sus acciones y decisiones.

Los puntos comunes entre la ciudad-estado de la época renacentista y la sociedad anónima moderna, en cuanto a sus preocupaciones dominantes (tener razonablemente contentos a los hombres de confianza para que no se pasen al contrario, defender la cuota de mercado, crear la unidad alrededor de unos objetivos compartidos, decidir si hay que centralizar o descentralizar, etcétera), siguen siendo acciones válidas hoy en día tal como lo eran en tiempos de Nicolás Maquiavelo (1491-1527).

Insisto, se tiene la capacidad o no. Se tiene la voluntad o no.

Tratar de incluir en un post sobre esta materia todos sus fundamentos es tarea imposible. Entendiéndolo así, me concentro en tres puntos fundamentales para conseguir el éxito en una dirección de empresas: la supervisión, la colaboración y la comunicación.

La gestión del personal tiene que estar estrechamente unida a la de la organización del trabajo mediante el perfeccionamiento de las funciones de supervisión.

Principios básicos, empleados en el año 1850, válidos hoy en día que casi nunca se utilizan:

1.- División racional de responsabilidades.

2- Asignación de competencias coherentes con esa división, de modo que sea posible asumir las responsabilidades con realismo.

3.- Medios de control, para conocer si están siendo fielmente cumplidas.

4.- Prontitud en la comunicación de los incumplimientos, a fin de poder aplicar rápidas medidas correctoras.

5.- Un sistema de inspección e información diaria.

6.- El sistema, en conjunto, no sólo debe permitir que el supervisor descubra los errores enseguida, sino también señalar la causa o el causante.

Muchos consideran, entre los que me incluyo, que las organizaciones empresariales modernas son el medio más eficaz para difundir y generalizar el progreso social. Lo que hemos leído y observado a través de la historia  nos dicen que ni el Estado ni la Iglesia han conseguido traer el cambio social positivo; la razón es que tales instituciones atienden antes a la autoridad que a la cooperación. El Estado, mediante gobiernos democráticos y progresistas nos trajo la sanidad y la educación universal entre otras cosas; el Estado del Bienestar, en una palabra, pero nunca podrá hacer una transformación en el cambio social positivo sin atentar contra el mercado, tal como lo concebimos hoy en día. Tampoco lo pudo hacer la Iglesia y mucho menos ahora con su pérdida de influencia y prestigio entre la mayoría de los ciudadanos.

Hoy no se concibe la empresa sin un extenso círculo de agentes sociales, entre ellos los empleados, los directivos, los inversores, los proveedores y los clientes.

Las personas actuamos obedeciendo motivaciones individuales. Encontrar el punto de conjunción de esas motivaciones individuales y hacerlas confluir colaborando con otras personas en interés de un objetivo común, nos da como resultado la organización. Ahora bien, la noción de colaboración implica la existencia de una comunicación entre los agentes, y sin embargo, la comunicación sigue siendo el Talón de Aquiles de la mayoría de las empresas. He asistido a infinidad de cursos de formación de diferentes niveles, de capacitación media y superior y en todos ellos a la pregunta del formante – ¿cuál es el principal fallo que habéis detectado en vuestra empresa? – Siempre, siempre la respuesta era mayoritaria, fallo en la comunicación, tanto de arriba a abajo como de abajo a arriba. Y señalando unos principios básicos, para que exista, podríamos enumerarlos así:

1)      Que todo el mundo sepa cuáles son los canales de comunicación.

2)      Que exista un canal formal de comunicación al alcance de cada persona

3)      Que las líneas de comunicación sean tan breves o directas como resulte posible.

No es un objetivo inalcanzable, sin embargo la mayoría de las empresas siguen adoleciendo de un caudal de comunicación óptimo.

La disposición a la colaboración debe estar estimulada por la organización mediante incentivos, tales como la remuneración salarial y las condiciones de trabajo; además de fomentarse las actitudes positivas, y esto en una organización, sólo se consigue con la motivación, la innovación y la participación.

Buenas noches y feliz día

4 replies »

  1. Precisamente esa es una de las causas del bajo nivel de productividad de nuestro país, en lugar de organizarse para obtener más y mejores resultados cada parte actúa por su cuenta y así nos luce. Un trabajador es el principal bien que tiene el empresario, si está motivado y se le concede la oportunidad de intervenir desde su puesto, aportando ideas, innovando en su puesto, redundará en beneficio del empresario, de la productividad y del país. Ya no estamos en la época de las chimeneas, en donde a un trabajador se le mostraba una tarea y se pasaba toda su vida haciendo lo mismo, ahora es el tiempo de emprender, de innovar, de que el trabajador participe. Todo eso tendría que ser habitual en la empresa moderna que la situará por encima de sus competidores.
    Un saludo Maricmasi

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  2. Cierto, la capacidad de ser un buen gestor es algo que creo que se tiene o no, aunque hoy parece que cualquiera puede llegar a ser un Gestor genial aprendiendo algunos conceptos de manual.

    Hay que tener objetivos muy claros y saber marcar objetivos a cada uno para alcanzar el/los objetivos principales, y hay que tener muy buena comunicación entre todos los involucrados.

    Pero como bien dices, en las empresa de hoy (al menos las que yo conozco) la comunicación es inexistente entre distintos estratos, lo que termina conllevando que se generen muchos problemas o no se alcancen los objetivos.
    Unas veces porque desde arriba no se consideran relevantes las opiniones que llegan desde abajo, otras porque desde abajo se considera que es inútil levantar la mano y decir algo que pueda ser inapropiado.

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