Día: 7 octubre, 2010

El arte del engaño

Por las mentes de nuestros gobernantes fluyen cada día, infinitas variedades de engaños que se encuentran en las ingentes masas de datos, información y conocimiento que poseen.
Desde siempre he mantenido que esa información, la que no compromete a la seguridad del Estado, debería llegar al conocimiento de los ciudadanos, al fin y a la postre, serán ellos los beneficiarios o perjudicados. Como mantengo, así mismo, que la información que un ciudadano debe recibir es una condición sine que non para la democracia. Si nos hablan de la crisis económica, por ejemplo, parecería lógico que nos informaran, desde el principio, de los datos reales por escalofriantes que fueran. Ellos, los gobernantes, deben pensar que somos idiotas, que si conociéramos todos los datos, toda la información, todo el conocimiento, la gente saldría a la calle en tropel para correrles a garrotazos.