Día: 7 noviembre, 2010

Un país impío y acarajotao

– El Papa está en España. Santiago y Barcelona son sus destinos desde donde transmitirá a los fieles su condición de peregrino, de abanderado de una mayor presencia de la religión en la vida pública y crítico ante el exacerbado laicismo que se respira en España y Europa. Ese es su papel y es lógico que lo defienda con vehemencia, en Santiago o en Roma. Pedirle a un viejo cristiano que no condene la homofobia, la desigualdad de la mujer en todos los órdenes, incluida la integración plena de la mujer en la iglesia, que se pase condenando la pederastia todos los días, cuando sabemos que este problema no ha surgido con Benedicto XVI sino que es un problema tan antiguo como la iglesia, es pedirle peras al olmo. Lo que he echado en falta en su discurso tiene que ver con pedirles a los representantes de esa iglesia, del que él es su máximo representante, una mayor auto crítica y respeto ante las decisiones que tomen los representantes de un país aconfesional como el nuestro.