Mes: noviembre 2010

Un lección para Zapatero

El mensaje que los electores estadounidenses han dado al Presidente Obama ha sido claro; “no abandones los objetivos, cambia las formas de gobernar para conseguirlos”

Gobernar con una crisis como la que nos ocupa no es fácil, es tremendamente complicado. Si además encadenas varias crisis sucesivas que nadie habían anticipado, la frustración te inmoviliza. Ya investido presidente la crisis financiera golpeaba con saña al país. Tuvo que acudir al rescate de entidades de crédito en bancarrota a causa del estallido de las hipotecas basura para evitar una recesión parecida a la de los años treinta, tan en el recuerdo de los estadounidenses. Sus mayores logros; la asistencia sanitaria que al final por la intransigencia de muchos se quedó a medias, las guerras ya en su final, los atrasos en sectores energéticos y la inversión en infraestructuras, tan desatendidas, fueron sus promesas electorales que ha logrado sacar con buena nota. Por el contrario gobernar con una mayoría holgada en ambas cámaras, sin hacer participar a la oposición y el aumento del desempleo han sido las causas de la debacle electoral que ha sufrido.

Muchas semejanzas con la situación española hasta la derrota. A partir de ahí, su primer discurso deja bien a las claras que ha entendido el castigo infringido en las urnas y su compromiso de efectuar los cambios necesarios en sus políticas, para volver a obtener la confianza del electorado, le honra.

ETA debe pedir perdón

A pesar de los continuos desmentidos por parte del Gobierno, del lendakari y del partido que los sustenta, el debate está en todos los periódicos, en todas las tertulias y en la calle. Es la baza que le queda a Zapatero por jugar y presentarse en la primavera de 2012 con alguna posibilidad de triunfo. Negarlo es pueril, habida cuenta que la recuperación económica y un descenso considerable del desempleo se antoja harto complicado.

Se comienza a vislumbrar en el País Vasco un horizonte sin violencia. Organizaciones de toda índole: partidos políticos, instituciones, empresarios, sindicatos, la iglesia y la izquierda abertzale empiezan a definir sus posturas ante lo que sería un nuevo escenario sin ETA. No obstante se llama continuamente a mantener la cautela habida cuenta de la frustración que generaron los tres procesos de paz anteriores.