Día: 15 diciembre, 2010

Ni brotes, ni peces de colores, ni niños muertos

A punto de que termine el tercer año de crisis, convendría plantearse una serie de preguntas que no están lo suficientemente claras y mucho menos explicadas por los brillantes comunicadores del nuevo gobierno, motivo este que adujeron como uno de los fundamentos de la remodelación del ejecutivo; explicar claro y alto dónde estamos, dónde queremos ir y en qué dirección.

Hoy en día, ya, quién más quién menos tiene una idea global pesimista de la situación de nuestra economía. Pero no todos conocemos el impacto real al que nos veremos sometidos en los próximos meses y años. Cierto es, que muchas familias ya lo han sentido, que otras, muy pronto, lo notarán, y que la mayoría de los ciudadanos, de una u otra manera, acabarán por probar los efectos perniciosos de esta crisis que no tiene fecha de caducidad. Y esto último mosquea y molesta.