Elecciones

De oca a oca y tiro porque me toca

¿Qué es realmente lo que impulsa a un elector votar derecha o izquierda, nacionalismo o votar en blanco?

Cada uno de nosotros, tendrá una o mil razones para inclinarse por una de las formaciones políticas que concurren a las elecciones en nuestro país, o no. En el momento que se introduce la papeleta de su opción elegida en la urna, estará pensando que ha votado aquello que más le convence, más le apetece y hasta más le conviene. Y no se le podrá achacar, vote lo que vote, nada en absoluto.  Con su libertad y con su reflexión así lo ha querido y así lo manifiesta.

Pero ¿votamos siempre la misma opción? Evidentemente sí lo hacen, aquellos que tienen bien asumido que su opción, independientemente de los votos que obtenga, es la única que le satisface, y evidentemente no,  aquellos votantes  que se sienten defraudados, engañados y optan por un cambio, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Y esto es así porque si siempre votásemos al mismo partido, la derecha no habría gobernado nunca en España, si exceptuamos el periodo de la transición en la que gobernaron Suárez y Calvo Sotelo con Unión de Centro Democrático. No hay en España una mayoría de personas de derechas, sí la hay de izquierdas. ¿Entonces qué es lo que condicionó que hubiera dos legislaturas ganadoras del PP de José María Aznar? Sin duda, los escándalos de corrupción, con Filesa a la cabeza y el Gal. Eran otros tiempos y no estábamos tan acostumbrados como ahora a la corrupción. No la tolerábamos, nos producía sonrojo, nos asqueaba. La de ahora nos sigue produciendo sonrojo, nos sigue asqueando pero se nos olvida antes, forma parte de nuestra cotidianidad. Si no fuera así, un partido que tiene sobres sus hombros una corrupción infinitamente mayor, los casos Gürtel y Matas por citar los más importantes de varias decenas de ellos, apenas van a afectar electoralmente al Partido Popular. Sin Filesa y sin Gal habríamos tenido felipismo cuarenta años. Los mismos que Olof Palme necesitó para convertir a Suecia en el país a imitar socialmente.

Es buena la alternancia si los partidos que llegan a gobernar, tienen asumido que lo han de hacer  legislando para conseguir mayores cotas de bienestar para su pueblo. Afortunadamente, la derecha se dio cuenta, aunque con mucho retraso, que nunca gobernaría en este país si no cambiaba su política social. No le gustaba la idea pero no tuvo más remedio que claudicar. En estos momentos es la abanderada de la defensa de las pensiones de jubilación, otro gallo nos cantará cuando esté instalada en el poder. No llegará nunca a hacer una política social amplia porque no se lo pide el cuerpo, va contra su naturaleza de partido conservador más dado a la defensa de los intereses de la empresa, las Instituciones Financieras y la Conferencia Episcopal.

Durante los dos gobiernos conservadores, ahí están los datos, la economía española creció espectacularmente, debido principalmente  a la especulación del suelo, al ladrillo, a la bonanza que se respiraba por toda Europa y a la privatización de las empresas públicas, las llamadas joyas de la corona, y sin embargo los sueldos de los trabajadores, descontando las subidas del IPC, decrecieron. Los sueldos del 2002 eran superiores a los del 2006 y si se hiciera una estadística sobre los sueldos actuales de los trabajadores no entenderíamos las palabras de algunos gerifaltes de la patronal que insisten en achacar a los sueldos gran parte de culpa del dramático y escandaloso desempleo. De mileuristas se ha pasado a  aspirantes a lograrlo y darse con un canto en los dientes.

Ahora, según todas las encuestas, parece ser que por fin, con todas las reservas porque aún falta año y poco más, Don Mariano puede ser el próximo inquilino de la Moncloa (Esto de llamarle inquilino no tiene sentido alguno, porque que yo sepa no satisface ninguna renta por ocupar el palacio, pero en fin, entiendo que es  una forma de hablar)

Pero ¿porqué ahora que no hay Caso Filesa ni Gal en el PSOE, Don Mariano tiene todas las de ganar? ¡¡¡Ah…my friend!!! Todos los humanos erramos,  estamos condenados a errar continuamente y a pesar de que nos lo advierten, continuamos haciéndolo. Acordaros de aquello de que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Pues eso.

En 2003, la victoria de José Luís Rodríguez Zapatero trajo una enorme ilusión a este país, al menos a una mayoría. El socialismo volvía al poder. Se acabaron las mentiras, los intentos de minar con decretazos a la clase trabajadora de este país. Todo eran felicitaciones y parabienes entre la mayor parte de los votantes. “Zapatero no nos defraudes” se oyó aquella noche. Yo me enteré de la victoria del PSOE sobre las once y media, cantaba en aquel momento en un restaurante de Camp de Mar. Se me acercó Moha, el segundo de cocina, un árabe a quién le gustaba el jamón de bellota tanto como a nosotros, y acercándose a mi oído me dijo “han ganado los socialistas”  Una amplia sonrisa se dibujó en mi cara y me sentí feliz. De aquella noche a hoy han ocurrido muchas cosas, se han librado mil batallas y en todas hemos saliendo perdiendo. Nos han recortado tantos derechos, nos recortarán otros tantos o más y aún algunos seguirán votando a los socialistas. Es su opción, no lo critico aunque no lo comparta. Como tampoco critico y menos comparto que se tenga que votar a Don Mariano para castigar a Zapatero. De esa forma, nunca acabaremos con el bipartidismo que tanto daño está haciendo a nuestra democracia. Ha llegado el momento de dar un paso al frente y votar por otras opciones. El parlamento se tiene que llenar de aire fresco. Políticos con nuevas ideas que administren el pensamiento de los ciudadanos. Que llegue hasta el hemiciclo del Congreso lo que es normal en la calle, una mayoría silenciosa que exige nuevas políticas y que demanda otras formas de buen gobierno.

Nos hemos acomodado hasta en el voto, nos las han dado de todos los colores pero seguimos alineados, o con los rojos o con los azules, como si todos los enigmas de la vida pública quedaran resueltos votando a una de esas dos opciones. Es de una total simpleza votar o PP o PSOE, hay otros partidos, otros colores, no lo reduzcamos a un bipartidismo que ha demostrado en multitud de ocasiones que primero es el partido, el poder por encima de los intereses y las preocupaciones de los ciudadanos. Es hora de reflexionar, no nos podemos amoldar a sólo dos opciones, es hora de abrir en nuestras mentes una profunda reflexión. Hay vida sin PP ni PSOE, y creedme, después de lo que hemos visto durante tantos años, no puede ser peor. Cambiemos el juego de oca a oca y tiro porque me toca por otro con más opciones, para regenerar nuestra democracia, con más libertad y justicia.

Buenas noches y feliz día

1 reply »

  1. Hola Almaes, hay otros partidos, sí, pero la mayoría tienen una mentalidad o creencias arraigadas a uno de ellos, y algunos aún viendo lo que esta sucediendo no abren los ojos, siguen con las ideas y escudando lo que se hace.

    A la hora de votar, hay que ver todo lo que hay para ello, y no solo están las papeletas y el boli, y según lo que nos ofrezcan y queramos lograr así debemos hacer, hay más de dos opciones, sí, pero la gente se ciega en ideas e estereotipos formados o creados, es lo que hay.

    Haber como evoluciona todo, pero un cambio es probable que se haga, aunque hallan comenzado a mover piezas, pero a costa de quien.

    Un abrazo y hasta otra.

    Como siempre muy buena información y de mucha utilidad, sobre todo en el ramo de las prestaciones y de información para el trabajador.

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