Categoría: Economía

Contrato único o despido único

"contrato único"

Los defensores del contrato único, abanderado por Ciudadanos, parten de la premisa falsa, según la cual la causa de la elevada temporalidad es la existencia de contratados indefinidos, con supuestamente muchos privilegios, que mejoran su capacidad de negociación colectiva y sus salarios

Rajoy, esa máquina de destruir empleo

"desempleo"

Por mucho que el Gobierno intente hacernos ver lo contrario, su balance en materia de empleo sigue siendo catastrófico. Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), conocida ayer, son concluyentes. A finales de marzo había en España 17.458.800 ocupados, frente a los 18.153.000 existentes al comienzo de la legislatura. Eso significa que, desde la llegada de Mariano Rajoy al poder en diciembre de 2011, han desaparecido 694.200 puestos de trabajo.

Reforma laboral 2012. La chapuza jurídica más grande que se ha hecho en la historia del derecho del trabajo en España

"reforma laboral"

Con el telón de fondo ideológico, el PP aprobó en febrero de 2012 una reforma que, según Fátima Báñez, “máxima consumidora de laca de este país que temía más a los jueces laboralistas que a los hombres de negro”, perseguía tres objetivos: crear ocupación, la promoción del trabajo estable y de calidad y la regulación de la flexibilidad interna.

Cómo la riqueza ficticia se apropia de la riqueza real

"riqueza ficticia"

¿Qué ha pasado con toda esta riqueza que la élite ha sido capaz de acumular? El sometimiento a las políticas neoliberales de austeridad que han forzado los poderes económicos y políticos, han llevado a la devaluación de activos y a la imposibilidad del pago de las deudas de la clases medias y bajas, especialmente la devaluación de los activos inmobiliarios ha supuesto el paso de propiedades que estaban en manos de ciudadanos de clase media y baja a las manos de los poderosos que en muchos casos han duplicado sus rentas mediante la especulación con dinero ficticio.

No es momento de juegos en Europa

"UE"

¿Cómo sabemos que nuestra modesta agenda política, que constituye nuestra línea roja, es correcta? Lo sabemos mirando a los ojos de los hambrientos de las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra agobiada clase media, o tomando en cuenta los intereses de la gente que trabaja duro en cualquier pueblo o ciudad de Europa dentro de nuestra unión monetaria. Al fin y al cabo, Europa solo recobrará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro de la escena.