Categoría: Reflexiones

Electores interactivos

"electores interactivos"

En 1949, en concreto el 8 de junio de ese año, se publicó la novela política 1984 de George Orwell. Una mordaz acusación contra el totalitarismo. La obra de Orwell exponía el caso de un gobierno que controlaba por completo todos los medios de comunicación, introduciendo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano.

Que les den…

Que les den...

Si uno acepta que los que nos mandan digan, año tras año, que el presente, es el último año de la crisis –lo decía Zapatero y lo dice Rajoy- no tiene por qué sorprenderles ni es motivo para que se rasguen las vestiduras, si los que pensamos que no es así; sino que esta crisis va a convivir bastantes años con nuestras vidas y las va a complicar mucho más, lo manifestemos clara y diáfanamente: este año tampoco. Y no por eso, debemos ser tachados de catastrofistas, pesimistas y mucho menos antipatriotas.

¿No nos queda otra?

Bipartidismo

El sistema democrático -entre comillas- tiene una bomba, y la bomba es el voto en blanco. Un cambio democrático puede nacer del uso consciente, muy consciente, del voto en blanco. Eso sería darle un susto, un susto tremendo al sistema electoral. A mi me gustaría que la ciudadanía le diera un susto muy fuerte a la clase política con el voto en blanco. Así se tenga el 80 por ciento de abstención, el sistema seguirá funcionando, pero qué ocurriría, ¿qué haría un gobierno si se encuentra con un 80 por ciento de votos en blanco? (José de Saramago)

Cómo China dominará el mundo

"China"

Algunos conocidos volvieron de China impresionados. Un producto del que Brasil fabrica un millón de unidades, China en una sola fábrica produce 40 millones.
La calidad es equivalente y la velocidad de distribución impresionante. Los chinos colocan cualquier producto en el mercado en cuestión de semanas, a precios que son una fracción de los brasileños.

O circula el dinero o no salimos de esta

Que el dinero no llega a las empresas, no ya en la cantidad suficiente para que éstas acometan nuevos proyectos, que tal vez no sea el momento más adecuado, o sí, si el emprendedor con una buena y novedosa idea de negocio contara con la financiación necesaria, sino que además, llevamos años comprobando que ni siquiera llega para esas empresas viables económicamente pero que por falta de circulante no tienen más opción que cerrar. Que esto no es noticia novedosa, lo sabemos, pero no deja de ser una constatación de que el problema persiste y a pesar del tiempo transcurrido nada se ha hecho y nada se hace para remediarlo

Yo soy un friki pues, Señor Ministro

Así que Señor Ministro de Fomento, si a los que nos oponemos a esta medida, usted les llama friki, entonces yo lo soy aunque no lo hubiera advertido. Aunque ya puestos a llamar a las cosas por su nombre, si yo soy un friki, usted es el mayor enemigo de la libertad individual de las personas, al inmiscuirse en asuntos que sólo a nosotros, como individuos libres, nos conciernen. Y si yo quiero gastar, de mi dinero, cincuenta euros semanales en gasolina o gasoil usted no es nadie para prohibírmelo y decirme que en lugar de cincuenta me tengo que gastar cuarenta y cinco. ¿O también querrán recortarme en otro próximo consejo de ministros lo que me gasto en cualquier otro producto de los que somos dependientes del exterior? porque la lista además de interminable es para que ustedes se sonrojaran por la nula gestión en revertir este dato.

23-F – Que treinta años no es nada

Que veinte años no es nada, nos cantaba Carlos Gardel en el inmortal tango “Volver” y Jorge Manrique, en Coplas a la muerte de su padre, nos quiso transmitir muchos siglos antes, que si cien años vivieras, otros cien querrías vivir. La vida es un suspiro, y tan rápido como éste, pasa y viene, tan callando.

Y así, tan callando, han pasado treinta años de aquel 23 de febrero de 1981. El día en el que, un puñado de salvapatrias, convencidos que su destino era superior al del resto de los ciudadanos, entraron en el Congreso de los Diputados al grito de “Quietos todo el mundo”

Mujeres y hombres; ciudadanos libres

Es frecuente que, tras un periodo de crisis económica y financiera tan prolongado, surjan movimientos de mujeres y hombres, ciudadanos libres, convencidos de que algo importante debe hacerse para comenzar el cambio tranquilo. Ya no es suficiente para esas mujeres y hombres libres cambiar la orientación de su voto, maldita las ganas que tienen de ir a votar para que nada cambie. Les han engañado tantas veces, que no les basta saber ni les preocupa si en lugar de Zeta gobernará Jota, o lo que es lo mismo intercambiar los collares de los perros, del podenco al galgo y/o viceversa.

Esas mujeres y esos hombres, ciudadanos libres, tienen un objetivo que va más allá de lo que hasta ahora hemos conocido. Desean construir algo nuevo y hermoso. Empezar, si cabe, de cero, e ir levantando sin prisas pero sin pausa un país del que se sientan orgullosos

De oca a oca y tiro porque me toca

¿Qué es realmente lo que impulsa a un elector votar derecha o izquierda, nacionalismo o votar en blanco?

Cada uno de nosotros, tendrá una o mil razones para inclinarse por una de las formaciones políticas que concurren a las elecciones en nuestro país, o no. En el momento que se introduce la papeleta de su opción elegida en la urna, estará pensando que ha votado aquello que más le convence, más le apetece y hasta más le conviene. Y no se le podrá achacar, vote lo que vote, nada en absoluto. Con su libertad y con su reflexión así lo ha querido y así lo manifiesta.

Pero ¿votamos siempre la misma opción? Evidentemente sí lo hacen, aquellos que tienen bien asumido que su opción, independientemente de los votos que obtenga