Crash y Reforma Laboral

Hoy en día, todos sabemos que no está el horno para bollos, que pintan bastos, o si lo preferís, dejándose de palabrería banal, que la cosa no va bien, y la cosa es España y más en concreto su economía. Digo que todos lo sabemos porque a estas alturas quién no lo sabe es que está podrido; de dinero, de incultura o de pasotismo.

Si lo estás de dinero, enhorabuena, siempre claro que lo hayas  conseguido en buena lid y no a base de pelotazos, corruptelas, mangoneos o picaresca ibérica. Pero si ha sido con tu esfuerzo solo queda felicitarte, y pedirte que en la medida de tus posibilidades, te solidarices con los que lo están y lo estarán pasando francamente mal. Me contaba no hace mucho, la administradora de una web para parados, el drama tan profundo que están viviendo a diario, con testimonios tan crudos como familias destrozadas, padres que han de emigrar, gente que se ha suicidado, depresiones de por vida, adiciones al alcohol, máquinas tragaperras o al sexo, ambientes infernales en casa. Me continuaba diciendo que reciben e-mails y llamadas de auxilio que son de verdadero escalofrío.

Si lo estás de incultura o pasotismo, decirte que no es el momento ni el lugar, que esto lo sacamos adelante entre todos o se nos va de las manos. Es un problema de todos y bastante gordo. Me dirás que qué puedes hacer tú si los que lo tendrían que hacer no saben cómo hacerlo, o simplemente van parcheando esperando que pase el tiempo, implorando que no venga un nuevo tsunami y nos arrastre con el.

Más de cinco millones de desempleados, cifras no oficiales pero reales, y ni empresarios ni sindicatos, tras un más que prolongado diálogo social, no obtuvieron ningún acuerdo para la reforma de nuestro mercado laboral. Tras varios plazos y prórrogas que sólo sirvieron para mostrar la incapacidad de los agentes sociales, el Gobierno decidió abordar la regulación de un importante conjunto de aspectos relativos a la legislación laboral, con los objetivos puestos en reducir la dualidad, reforzar los instrumentos de flexibilidad interna y dar más oportunidades a las personas que se encuentran en desempleo, con una especial atención a los jóvenes.

A estas alturas, políticos, economistas, periodistas especializados y la mayoría de los ciudadanos estamos convencidos que esta reforma no cumplirá uno de sus objetivos principales, la creación de empleo, puede que logre algún éxito en temas de menor calado, pero lo importante, que se cree empleo, no lo logrará esta reforma.

Reconociendo que son medidas de cierta importancia, nos quedamos con la duda de si se pudo hacer una reforma más amplia y mejor, si con esto se acaba todo, o si es el principio de una nueva fase con más regulaciones en nuestra legislación laboral. Puede que el 29-S salgamos de duda dependiendo del éxito o el fracaso de la huelga.

Ley 35/2010 de 17 de septiembre, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.

¿Cuáles son sus objetivos?

♦ Lógicamente crear empleo para quién no lo tiene, un empleo más estable para quien tiene un empleo temporal sin reducción de derechos, elevar la flexibilidad interna y reducir los costes de contratación estable.

El primer objetivo que se plantea esta reforma es reducir la dualidad, para ello la ley contempla un conjunto de medidas que abarcan desde la restricción y desincentivación del uso de la contratación temporal a estimular los contratos indefinidos de fomento de la contratación, flexibilizando el despido por causas económicas así como la reducción de las indemnizaciones, que por otra parte y transitoriamente, serán abonadas parcialmente por El Fondo de Garantía Salarial, (FOGASA)

El segundo objetivo, flexibilizar un mercado tan rígido como ineficaz, introduciendo mecanismos más agiles y flexibles en aquellos procedimientos que se hayan de emplear para la modificación de las condiciones de trabajo. Al mismo tiempo se copia del modelo alemán, que amplía las posibilidades de suspender que no extinguir los contratos de trabajo, posibilitando la reducción de jornada en situaciones de dificultades económicas de la empresa. Igualmente se amplían los incentivos tanto para los trabajadores, mejorando las condiciones de protección por desempleo, como para las empresas, aumentando las bonificaciones de las cotizaciones a la seguridad social.

El tercer objetivo, que establece más y mejores oportunidades para los desempleados, poniendo especial atención en los jóvenes y que se articula sobre cuatro elementos: la reglamentación de los incentivos a la contratación indefinida, la mejora del contrato para la formación de los jóvenes, la incorporación de la actividad de las agencias de colocación con ánimo de lucro entre los mecanismos de intermediación laboral y la adaptación a la legislación comunitaria de las restricciones de las Empresas de Trabajo Temporales.

De lo que tenemos que preocuparnos es cómo se comportará este último trimestre que va a comenzar en unos pocos días. ¿Acertará nuevamente en sus predicciones económicasSantiago Niño Becerra?.  Por el bien de todos que por esta vez se equivoque, no se lo tendremos en cuenta. Palabra de honor.

Buenas noches y feliz día

 

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