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Bidesiguales todos

"desiguales"

Que últimamente hayamos tenido el nefasto ejemplo de ver a la cúpula del PP irse de rositas mientras se condena a quienes se manifiestan contra las arbitrariedades de los gobernantes, es la escenificación de la nueva versión del sistema que mi colega Rosa María Artal define certeramente en un tuit: “España a punto de aprobar leyes Mordaza para reprimir protestas y no hay una para que sea delito la financiación ilegal de los partidos”. Los protestones, encarcelados, y los indecentes, impunes.

La realidad y el voto

"realidad y voto"

A la ciudadanía se le pinta el caos, la hecatombe, como alternativa a lo que hay, como si la desgracia y la catástrofe no formasen parte ya de la realidad cotidiana. Trabajo siglo XIX a cambio de cama y comida, emigración como salida, cesta de la compra inalcanzable para millones de personas, represión para la disidencia, salud y educación para los pudientes o energía como lujo, son pinceladas de la realidad liberal y neoliberal del PP y del PsoE. ¿Sirve votar? Sí, al menos para aliviar la conciencia propia y no sentir que la complicidad con ellos nos condena.

¿No nos queda otra?

Bipartidismo

El sistema democrático -entre comillas- tiene una bomba, y la bomba es el voto en blanco. Un cambio democrático puede nacer del uso consciente, muy consciente, del voto en blanco. Eso sería darle un susto, un susto tremendo al sistema electoral. A mi me gustaría que la ciudadanía le diera un susto muy fuerte a la clase política con el voto en blanco. Así se tenga el 80 por ciento de abstención, el sistema seguirá funcionando, pero qué ocurriría, ¿qué haría un gobierno si se encuentra con un 80 por ciento de votos en blanco? (José de Saramago)

De oca a oca y tiro porque me toca

¿Qué es realmente lo que impulsa a un elector votar derecha o izquierda, nacionalismo o votar en blanco?

Cada uno de nosotros, tendrá una o mil razones para inclinarse por una de las formaciones políticas que concurren a las elecciones en nuestro país, o no. En el momento que se introduce la papeleta de su opción elegida en la urna, estará pensando que ha votado aquello que más le convence, más le apetece y hasta más le conviene. Y no se le podrá achacar, vote lo que vote, nada en absoluto. Con su libertad y con su reflexión así lo ha querido y así lo manifiesta.

Pero ¿votamos siempre la misma opción? Evidentemente sí lo hacen, aquellos que tienen bien asumido que su opción, independientemente de los votos que obtenga

La política; un problema y no una solución

A casi nadie se le escapa que los votantes de un signo u otro están hartos de sus políticos, de su forma de hacer y entender la política. Hartos de sus corrupciones, hastiados de la forma en que intervienen en todos los aconteceres de la vida pública sin importarles los medios para conseguir el fin perseguido que no es otro que medrar, medrar y medrar.