Etiqueta: Conocimiento

Once upon a time…

Erase una vez que hubo un tiempo en que la riqueza era elemental. Se poseía o no. Era sólida, material. Resultaba fácil comprender que la riqueza daba poder y el poder daba riqueza.

Era sencillo porque tanto el uno como la otra se basaban en la tierra.

La tierra era el capital más importante de todos, aunque por aquel entonces no se le llamara así. Era finita –en el sentido de que si uno la usaba, ningún otro podía usarla al mismo tiempo-. Y, aún mejor, eminente y evidentemente tangible. Se podía medir, cavar, revolver, pisar, sentir entre los dedos de los pies y dejarla correr entre los de las manos. Generación tras generación de nuestros antepasados la poseyeron o tuvieron hambre de ella y por ella.

Hubo una vez un tiempo en que la mayoría de los que la poseían,

La triada del poder

Cuando era niño pensaba y vivía como un niño. Mis escasas preocupaciones consistían en respetar a mis padres, jugar con otros niños, la sesión doble de cine del fin de semana, el colegio y poca cosa más. No tenía desarrollada la asociación de diferentes conceptos que formaran en mi mente una idea elaborada sobre la película del Oeste que acababa de ver. Lo único que mi mente podía discernir entonces era que el protagonista era un super hombre que con su revolver limpiaba la ciudad de forajidos y al que alborozados aplaudíamos a rabiar. No fue hasta más tarde,

La sociedad del weekend

Pasamos tan deprisa por este mundo que casi nunca reflexionamos sobre lo que significa estar en él. Nuestro paso por él es tan breve que moriremos evocando todos esos momentos que no supimos o quisimos vivirlos más intelectualmente, más espiritualmente y más intensamente. Sólo nos percatamos realmente de lo que significa tener salud cuando nos falta. Al amor y a la amistad, que tanto bien nos hace y tanto apreciamos, le damos su verdadero sentido cuando nos invade la soledad.

El arte del engaño

Por las mentes de nuestros gobernantes fluyen cada día, infinitas variedades de engaños que se encuentran en las ingentes masas de datos, información y conocimiento que poseen.
Desde siempre he mantenido que esa información, la que no compromete a la seguridad del Estado, debería llegar al conocimiento de los ciudadanos, al fin y a la postre, serán ellos los beneficiarios o perjudicados. Como mantengo, así mismo, que la información que un ciudadano debe recibir es una condición sine que non para la democracia. Si nos hablan de la crisis económica, por ejemplo, parecería lógico que nos informaran, desde el principio, de los datos reales por escalofriantes que fueran. Ellos, los gobernantes, deben pensar que somos idiotas, que si conociéramos todos los datos, toda la información, todo el conocimiento, la gente saldría a la calle en tropel para correrles a garrotazos.