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Resumen 2010 – España

Termina un año 2010 convulso, contumaz y por otra parte nada tranquilo. La economía, sumida en una profunda crisis mundial y doméstica, incapaz de dar señales de la más mínima recuperación y con un horizonte en puertas nada halagüeño. Todo lo contrario, mostrando ya como ciertas lo que antes eran evidencias de que la crisis nos seguirá golpeando fuerte, agravado por la incertidumbre que supone no divisar ni de lejos el final. Agobiada además nuestra economía por la presión de los tiburones financieros, bajo los que se esconden grupos más poderosos que la mayoría de los gobiernos del planeta.

Millones de ciudadanos se ven incapaces de comprender lo que está pasando y sobre todo de saber cuándo terminará esta incertidumbre.

Navidad; entre la ilusión y el dolor

Oigo últimamente con demasiada frecuencia esta frase; “Oh no por favor otra vez Navidad, que lata”

Y yo entre sorprendido e incrédulo pregunto. ¿No te gusta la Navidad? ¿Cómo es posible? Pero si son las fiestas más entrañables, las únicas fiestas que logran el milagro de convertirte, aunque sólo sea unos minutos, unas horas, unos días, nuevamente en niño.

Y me responden. Sí, recuerdo perfectamente que cuando era un niño me gustaban. Los días previos a esas Fiestas estábamos nerviosos por la cantidad de acontecimientos que iban a sucederse; la compra de los turrones, mazapanes, polvorones y toda clase de dulces. Nuestros padres los escondían

Ni brotes, ni peces de colores, ni niños muertos

A punto de que termine el tercer año de crisis, convendría plantearse una serie de preguntas que no están lo suficientemente claras y mucho menos explicadas por los brillantes comunicadores del nuevo gobierno, motivo este que adujeron como uno de los fundamentos de la remodelación del ejecutivo; explicar claro y alto dónde estamos, dónde queremos ir y en qué dirección.

Hoy en día, ya, quién más quién menos tiene una idea global pesimista de la situación de nuestra economía. Pero no todos conocemos el impacto real al que nos veremos sometidos en los próximos meses y años. Cierto es, que muchas familias ya lo han sentido, que otras, muy pronto, lo notarán, y que la mayoría de los ciudadanos, de una u otra manera, acabarán por probar los efectos perniciosos de esta crisis que no tiene fecha de caducidad. Y esto último mosquea y molesta.

Hay que arrimar el hombro

Achacar a José Luís Rodríguez Zapatero todos los males económicos que nos aquejan, además de injusto es una falacia. Cierto es que tenemos un Presidente de Gobierno con escasos conocimientos en la materia e incapaz de dejarse asesorar tan convenientemente como el país necesita. Pero hay más tela que cortar que la referida exclusivamente a él. El debate se plantea exclusivamente en el papel que está jugando este gobierno en la resolución de la crisis y olvidamos aquello que tantas veces hemos oído y hasta habremos reflexionado en más de una ocasión.Me refiero al axioma de, qué hace nuestro gobierno hacia nosotros y qué podemos hacer nosotros hacia él. Y nos pasamos el día lanzándole simulados objetos, toda suerte de improperios y hasta palabras malsonantes en lo que se ha convertido ya en una manifestación social digna de estudio y análisis. Aquí nadie tiene la culpa excepto Zapatero. Y no seré yo quien ahora, en un ataque repentino de arrepentimiento me lance a loar las bondades y las aptitudes del actual inquilino de la Moncloa.

Detrás de la cortina

“En una sociedad moderna, libre, justa y democrática los secretos nos repugnan, nos oponemos a las sociedades secretas, a juramentos secretos y a procedimientos secretos. Sin embargo conviviendo con esa sociedad, existe, detrás de la cortina, otra monolítica y despiadada que se basa principalmente en encubrir sus medios para expandir su esfera de influencia, basada en filtraciones en lugar de invasión, en subversión en lugar de elecciones, en intimidación en lugar de libre elección”